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Este es un espacio de reflexión y análisis psicológico que busca construir aprendizajes y aportar al desarrollo personal.

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SER MADRE O PADRE: UN ROL INTEGRAL.

Frecuentemente escuchamos o leemos, que no se es amigo de los hijos (el amigo es un rol, que se elige y construye), que no se puede ser docente, medico, psicólogo, guía espiritual y demás profesiones u ocupaciones para los hijos. Si bien, esto tiene su fundamentación lógica y es cierto (cada profesión requiere un proceso formativo y prácticas para formalizarse), ser madre o padre, son roles de muchas funciones, no con títulos, ni perfección, ni súper poderes, sino con experiencia y estrategias de enfrentamiento.

En el momento en que nacen los hijos, independiente de la ocupación o profesión que tengan los padres, se empiezan a construir diferentes funciones de acompañamiento y orientación. Pero la intención es enmarcar todas estas habilidades y características en un solo rol, ser madre o padre. Ser padres, tiene que ser un rol humano, imperfecto, con emociones, altos y bajos, temores y seguridades, pero se puede ir logrando un rol maduro y por ende sabio.

 

Si bien los padres no son amigos de los hijos, ni mucho menos profesionales para ellos (para eso existen las redes de apoyo), los padres si pueden ser oyentes, empáticos, creativos, recreativos, normativos, entre otras funciones. El rol de ser padres es un perfil que se construye todos los días, en todo momento, que así existan errores, también está la posibilidad de reparar y reconstruir, de buscar ayuda y de fundamentalmente comprender el momento de vida del hijo, para poder ser mucho más claros en la crianza.

Ser madre o padre es una tarea de todos los días, que quizá no tenga títulos o resultados inmediatos, pero si transmite conocimientos y forja personalidades.

En general la tarea de ser padres, consiste en intentar comprender al hijo, recordar la infancia, corregirlo, guiarlo y empatizar, para esto se debe tener en cuenta el género del hijo (cada género tiene una biología, que si bien no es un determinismo, contribuye a entender por qué los hombres somos de cierta forma y las mujeres de otra), luego de esto, se puede asumir y orientar la herencia, es decir, los legados genéticos que se le dejan a los hijos, como pueden ser las enfermedades físicas o mentales, el temperamento, el carácter, las emociones, la inteligencia, entre otros factores, que ya vienen en el “chip” genético. Después, es importante definir normas generales en el hogar, liderazgo en la crianza y roles claros, para orientar las acciones de los hijos. Finalmente es importante incluir a los hijos en la crianza, pues al conocerlos se incluyen sus intereses y características, por esto se define un modelo escolar coherente a la dinámica familiar y a las condiciones del hijo, al igual se supervisan los amigos y se definen otros espacios formativos (extra actividades).

A veces se puede querer desistir, no por desinterés, sino por cansancio, otras veces va a existir el mayor orgullo del mundo y muchas otras, la mayor realización que se puede tener al asumir el rol de padres, pero lo más importante es la formación empática y orientativa que se debe de tener cuando se acepta esta gran responsabilidad. La buena noticia es que los padres, no están solos, tienen muchos profesionales que los apoyan, literatura específica, que si bien no es adecuado utilizarla como recetario, porque cada niño o niña es diferente, si representan una guía para apoyar, al igual existe el instinto de padres, que es lo más primario, pero en ocasiones básico en la crianza de los hijos. Conforme al crecimiento de los hijos, crecen los padres y pueden aprender constantemente sobre cómo mejorar y lo más importante reparar.

Ser madre o padre es tarea de todos los días, con errores, aciertos, acciones reparadoras, angustias, miedos, pero lo más importante es que al asumir esta responsabilidad, se puede construir un camino de construcción conjunta que da algunas bases a ese ser humano en formación.

Los padres son la base de nuestra sociedad (no necesariamente padres biológicos, sino formativos) y si bien no son perfectos, pues nadie lo es, ni será (el error y defecto es una condición humana), si pueden ser, dedicados, comunicativos, oyentes, comprensivos, asertivos, normativos, divertidos, seguros, racionales, consecuentes, constantes, serios, creativos, entre muchas otras funciones, que se van construyendo día a día con el conocimiento de los hijos.

Muchas gracias padres por asumir este camino de construcción y aprendizajes, gracias por no desistir, y recuerden que no están solos, pues para ser un buen padre, se necesita apoyo del que se considere, pues un rol tan completo e importante, puede ser complementado por otros roles que lo realimenten y reconstruyan.

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