ECONOMÍA MENTAL: LOS PREJUICIOS Y JUICIOS DE VALOR.
La economía mental (economía cognitiva) es un principio que establece que es más fácil confirmar, que reconfirmar, es decir que es más sencillo para nuestro aprendizaje, confirmar un juicio de valor (opinión personal basada en experiencias o emociones), que darnos la oportunidad de conocer y reflexionar, para cambiar ideas. Esto en ocasiones puede ser funcional, pues es práctico para nuestro pensamiento, pero en otros momentos puede limitar nuestras relaciones y espacios de desarrollo. La economía mental tiene relación con la memoria (proceso mental primario), pero a nivel formativo y emocional, representa un obstáculo para comprender al otro, compartir con el otro y construir aprendizajes.
Los prejuicios y juicios de valor, son las ideas establecidas que tenemos hacia algo u alguien, hacen parte de la economía mental, pues son creencias que ya tenemos establecidos como, «las mujeres deben cuidar a los hijos», «el hombre debe de trabajar», «todos los hombres son iguales», «el amor no existe», “si se viste así, es mala”, entre otros «deberías» e ideas que tenemos a través de las experiencias y situaciones (en ocasiones estos juicios son impuestos por la crianza o los medios de comunicación).
Día a día, escuchamos y podemos construir críticas, juicios y opiniones frente al otro, basadas en economía mental, pero pocas veces, hacemos el bloqueo y evaluamos las situaciones, no necesariamente para justificarlas, sino para entrenarlas y poder aportar con más precisión y lógica. Si sobregeneralizamos constantemente, juzgamos y opinamos sobre el otro, no estamos construyendo aprendizajes y por ende, sin aprendizaje no existe desarrollo.
La humilde invitación es a que superemos la economía mental en algunas situaciones, intentemos ver que detrás de un niño con malas conductas, existe un proceso de desarrollo; que quizá detrás de una persona con mala actitud, existen dificultades, que aún no ha superado; que quizá detrás de una ropa extravagante, ante nuestro juicio, existe una forma de expresión, que no conocemos. Ser económico a nivel mental, puede ser necesario en algunos momentos, pero cuando intentamos construir un adecuado desarrollo personal, juzgar, criticar y opinar de forma negativa, solo habla de nuestras falencias en el aprendizaje. Si bien, luego de conocer, no estamos de acuerdo con algunas acciones, por lo menos nos dimos la oportunidad de intentar entender, y esto ya es un principio de desarrollo personal (empatía).
Los prejuicios y juicios de valor, siempre van a existir, pero a través de la inteligencia y empatía, podemos hacer de estas ideas, aprendizajes, al igual el darnos oportunidades de conocer y entender, nos ayuda a que nuestro cerebro, se acostumbre a construir y formar conocimiento, así cuando tengamos otras experiencias similares, podremos superar un estructura estática de pensamiento y darle flexibilidad a nuestras ideas.
Muchas gracias por acompañarme, un abrazo.




